“Plan General de Ordenación Urbana de Puerto del Rosario” (1984)

 

En el libro “Puerto Cabras-Puerto del Rosario, una ciudad joven”, publicado por el Cabildo de Fuerteventura en 1992, se incluye un capítulo escrito por JM Aceytuno bajo el título “la ciudad posible”. Un extracto del mismo ilustra lo propuesto en el PG.

El plano urbanístico de la capital insular proyectado a finales de los años ochenta, cuando ya habitaban en el municipio cerca de veinte mil personas, reservó los mejores enclaves urbanos rústicos y naturales para integrar un sistema de equipamientos comunitarios y de espacios libres al servicio de la población local, insular y turística. En el interior de la ciudad, la Gavia de D. Victoriano albergará el Parque Botánico; y la gavia de los Hormiga, el parque del barrio del Charco; y los barrancos de Pilón y del Casino surcarán el Parque Central, que podrá acoger los edificios más emblemáticos de la nueva ciudad (el centro cultural, el campo de lucha, el museo de arte, el templo ecuménico, el anfiteatro...); y junto a una gavia-parque del barranco de Muley, al sur del barrio de Fabelo, podrá instalarse una especializada universidad insular.

En Playa Blanca, la playa de la ciudad, un jardín dunar permitirá iniciar el recorrido costero de los ciudadanos del futuro por el Parque de los Hornos de Buenavista, el Parque de Los Pozos, el «Hotel DISA», la Plaza de las Cuevas, el Puerto de los transbordadores y el Deportivo, la piscina natural y el Parque de los Hornos del Charco, el Faro de la Punta del Gavioto, pasando por las pequeñas playas y embarcaderos que enlazan el recorrido urbano del litoral, hasta el Nuevo Puerto Comercial y pesquero de la Hondura, los hornos de Rosa de la Arena, el camping municipal de la Herradura y la playa de Lajas, para seguir hacia el norte por un paseo marítimo, discontinuo y diverso, hasta las marismas y piscicultivos de la Rosa del Lago.

En el cañón de la Herradura, barranco arriba, que acoge un espléndido parque natural, una Estación Pedagógica contará a los nuevos visitantes la historia arqueológica local; más abajo, junto a la costa, un parque público; en la Rosa del Lago, piscicultivos; en la Rosa de la Arena, junto a los antiguos hornos de cal, un pequeño parque cultural.

En todos los pueblos del municipio, al igual que en el Sistema Urbano Capital, los niños y jóvenes podrán acudir andando a sus colegios y encontrar instalaciones deportivas y pequeños parques y plazas destinados al encuentro de vecinos, junto a los que se sitúan los principales edificios dotacionales. El acondicionamiento de los antiguos caminos, la instalación de pequeños miradores y «estaciones de paisaje», la mejora de la red de carreteras insulares que comunican con El Time y Guisgüey, Los Estancos, La Asomada y Tesjuates; y Los Llanos, El Almácigo, Tetir y Las Parcelas, permitirán disfrutar de los extensos paisajes naturales y rústicos del centro y del oeste del municipio.

Allí, la restauración del poblado tradicional de Tefía, con el complejo de servicios singulares que ofrece «La Granja del Cabildo», la colonia agrícola de Las Parcelas, la presa y el insólito Parque Natural del Barranco de Los Molinos, con la posible instalación de un parque faunístico al sur del Malpaís y la playa salvaje de Janubio, el municipio posee un conjunto de recursos naturales, turísticos y culturales, de excepcional valor ambiental, didáctico y recreativo.

La promoción de instalaciones especializadas que potencien el turismo náutico, submarino, la reserva de terrenos para un parque deportivo y la deseable reutilización del antiguo aeropuerto de Los Estancos, fueron también previsiones para un futuro que podrían llegar a ser realidad.

El plano de esta ciudad posible permitió evaluar la potencialidad del territorio del municipio de Puerto del Rosario para responder a las demandas y expectativas de desarrollo de Fuerteventura. Sus propuestas de diseño territorial y urbano fueron resueltas con el rigor técnico exigible en un proyecto urbanístico que para ser realizable ha de sustentarse sobre la racionalidad del funcionamiento de sus infraestructuras básicas.

Sólo queda esperar que el destino y la responsabilidad de quienes luchan por lograr un mundo mejor, conciban los nuevos sueños urbanos de esta ciudad majorera, porque la única salida posible al laberinto del progreso destructivo está en el progreso creativo: aportar nuevos valores e integrarlos en la cultura ambiental de Fuerteventura es posiblemente la única forma de riqueza que puede perdurar.

El PGOU de Puerto del Rosario fue Aprobado por unanimidad en 1988.

 

Bocetos, Cartel Plan General de Ordenación Urbana. Puerto del Rosario / Puerto Cabras 1986 - 1999 y Plano.

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