“Proyecto Guiniguada: la estrategia del Parque en la rehabilitación del paraíso” (1996)


El Programa “Proyectos Piloto Urbanos” (UPPs) fue promovido en 1990 por la Comisión Europea al amparo del Artículo 10 del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), siendo la propia Comisión quien tutelaba los proyectos seleccionados. El Programa tenía como objetivo primordial impulsar iniciativas innovadoras en el campo de la regeneración urbana y la cohesión social, con el fin de aplicar sus conclusiones a futuras políticas comunitarias y extrapolar los procesos experimentados a otras comunidades europeas con problemáticas afines.

La Primera Fase del Programa (1990-93) involucró a 33 UPPs orientados, preferentemente, a intervenciones “clásicas” de preservación de la herencia cultural de los centros históricos. La Segunda Fase de UPPs utilizó la temática cultural como base de una regeneración más integral, para que trascendiera más allá del mero sector económico, y profundizara en el tema del partenariado. Los nuevos proyectos pretendían también indagar vías de gestión medioambiental que pudieran inducir efectos económicos y sociales de interés colectivo.

El Proyecto Guiniguada formó parte de las 26 propuestas seleccionadas por la Comisión Europea en la 2ª Fase del Programa y debía ser implementado en el periodo 1997/2000. Para su redacción se retomó, a modo de antecedentes, algunas de las propuestas del Plan Especial del Jardín Canario (1982).

Su principal objetivo era “recrear el paraíso posible” en la parte más urbana del barranco Guiniguada, una zona de alto valor paisajístico, histórico y patrimonial, en la que a pesar de los evidentes signos de degradación, convivían, (y aún conviven) en diferentes grados de armonía los usos rústicos tradicionales del barranco con la densa periferia de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. El Proyecto actuaba en 3 sectores: Guiniguada Bajo, Jardín Canario y Santa Brígida. Se proponía también utilizar el propio proceso regenerador como referente simbólico y como laboratorio metodológico, y exploraba estrategias que hicieran posible un cambio de mentalidad interadministrativa y social en la percepción, uso y gestión de los recursos del territorio. Al mismo tiempo, pretendía estimular importantes efectos directos e indirectos en el área metropolitana de la capital insular, redescubriendo y recreando un paisaje de alto valor natural y pedagógico, imprescindible para crear nuevas actividades económicas compatibles con la protección y uso de los recursos medioambientales y culturales existentes.

En su desarrollo se aplicaron tres Programas de Actuación interrelacionados: Proyectación del Paisaje, Rehabilitación Ambiental, y Acondicionamiento Especial, además de impulsar una serie de Actuaciones Complementarias y Programas Asociados, con el fin de darle sostenibilidad al proceso iniciado y de estimular la participación de instituciones públicas y privadas para que el futuro gran parque metropolitano de Las Palmas de Gran Canaria pudiera ser una realidad.

Tras ganar en 1998 el concurso convocado para llevar a cabo la gestión y desarrollo del Proyecto, bajo la dirección de JM Aceytuno y durante dos intensos años de trabajo se ejecutaron la 1ª fase y la 2ª fase de su implementación, centradas básicamente en dar a conocer los objetivos propuestos por el proyecto piloto, redactar los estudios y proyectos previstos en cada uno de los programas y alcanzar un nivel óptimo de difusión y consenso interadministrativo y social para que una vez finalizada la fase más ejecutiva, en el tercer año de implementación del proyecto (3ª fase), la semilla plantada en el Guiniguada siguiera regándose hasta lograr ese gran parque urbano y rústico a la vez que pocas ciudades tienen la oportunidad de tener a tan sólo unos minutos de su centro histórico. Clausurada la exposición (marzo de 2000) en la que se mostraban los estudios, proyectos arquitectónicos y logros alcanzados, las contradicciones institucionales –sorteadas hasta entonces por el Equipo Gestor con cierta fortuna pero con un durísimo esfuerzo personal– chocaron frontalmente con los objetivos y estrategias previstas para la 3ª fase e hicieron inviable la continuidad de la dirección del Equipo Gestor al frente del proyecto, quien presentó su dimisión en el mes de junio, siendo aceptada por el Cabildo de Gran Canaria tras algunas incidencias de carácter administrativo.

Los motivos concretos que provocaron dicha dimisión fueron expuestos en enero de 2001 en una “Carta abierta” remitida a Marion Van Mackelenbergh (responsable en aquel tiempo del Programa de Proyectos Piloto Urbanos), y posteriormente publicada en La Provincia con fecha 6 de abril de 2001. Una carta que finaliza diciendo lo siguiente:

(...) Y la situación actual es ciertamente paradójica: pues mientras el Gobierno de Canarias y el propio Cabildo Insular emiten con creciente intensidad mensajes sobre el impacto económico que produce la pérdida acelerada del patrimonio paisajístico y ambiental, sobre la necesidad de un cambio de mentalidad social y sobre la urgencia de iniciativas prácticas para impulsar en Gran Canaria el objetivo del desarrollo sostenible, este Proyecto Piloto, que fue específicamente concebido como un instrumento innovador y demostrativo, y como un laboratorio de investigación local y transnacional para la aplicación didáctica de esos principios, no ha podido conseguir tras más de dos años de desarrollo, ni siquiera como excepción, el suficiente respaldo político, ni la autonomía de gestión científica, técnica y administrativa, que se consideró estratégica para impulsarlo.

(...) ante el excepcional interés simbólico y urbanístico que sigue teniendo para la calidad de vida insular el recrear el paraíso posible en el Guiniguada, deseamos transmitirle a usted, y a todos los interesados en ese objetivo, nuestro mejor ánimo para que la cooperación iniciada constituya el embrión de otras iniciativas que sin duda serán imprescindibles para conservar este barranco, tan representativo de nuestra identidad cultural y, hoy más que nunca, tan útil para mostrar, en pleno corazón urbano de la isla de Gran Canaria, en qué consiste realmente el desarrollo sostenible.

Transcurrido el tiempo, se ha podido constatar que muchas de las actuaciones no fueron promovidas o sufrieron importantes cambios de objetivos que afectaron a la continuidad “real” del proyecto más allá de su etapa de cofinanciación, algo que formaba parte sustancial de los objetivos del Programa europeo. Sin embargo, si bien hay que lamentar “lo que pudo haber sido y no fue”, también es cierto que los objetivos conceptuales y metodológicos propuestos para ese proyecto piloto siguen siendo vigentes, y que algunos de los profesionales que tuvieron la oportunidad de participar en su desarrollo inicial han seguido batallando, en la medida de lo posible, por el proyecto. Sea como sea, el “paraíso posible” del Guiniguada sigue ahí a la espera de su Proyecto, solía decir JM Aceytuno.

 

Proyecto Guiniguada

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